Un duende viene a verme

¿Crees en criaturas sobrenaturales como las sirenas, los duendes, Pie Grande, el monstruo del lago Ness o el Chupacabras? Yo no creía en ninguno de estos, si bien me gustaba ver videos sobre sus supuestas apariciones alrededor del mundo, en mi mente sabía que nada era real, por más verídico que pareciera el material. Pero recientemente descubrí algo que me dejó helado al principio, pero ahora he aprendido a convivir con el pequeño duende que me visita.

Todo comenzó hace un mes aproximadamente, cuando cada que regresaba de la escuela y entraba a mi casa veía a mi gato correr como loco por los pisos laminados, tratando de atrapar algo. Lo primero que pensé es que había roedores en mi hogar, así que decidí hacerme el loco ya que le tengo pavor a estos animales. Si alguno hacía acto de presencia, ojalá fuera ante la vista de mis padres y fuera ellos quienes se encargaría de darle muerte.

Tras unos días de la misma rutina y no ver algún otro indicio de ratas, ratones o lo que sea, decidí seguir a mi gato en su persecución, corrí detrás de él, que parecía no percatarse de mi presencia y se mantenía cien por ciento enfocado en capturar a su objetivo. Atravesamos la sala, el comedor, la cocina y regresamos a la sala, donde se detuvo frente a la ventana. Pude observar un ligero movimiento en la cortina, el cual atribuí al viento, pero el vidrio estaba cerrado, así que me armé de valor para acercarme.

Caminé lentamente, como si quisiera que mi presencia no alertara a lo que se escondía de mi gato, pero las pisadas parecían retumbar en los pisos laminados y creí que la rata gigante, porque eso dibujé en mi mente, ya habría escapado. Tomé la cortina con miedo y la abrí. Un grito salió de mi garganta y rápidamente corrí escaleras arriba hasta mi cuarto, me encerré con llave y no salí hasta que llegaron mis padres. No les conté lo que vi porque sabía que no me creerían, dirían que estaba loco y quizá terminaría en un psicólogo.

Pero a ustedes sí puedo revelarles lo que vi. Era un pequeñísimo ser los que se ocultaba, muy delgado, con poco cabello y muy blanco. Parecía asustado, temblaba y, por cierto, estaba desnudo. Sus rasgos no logré distinguirlos, pero después de investigar en internet llegué a la conclusión de que era un duende, no como el de la película del duende asesino (o como sea que se llame).

Creí que jamás lo volvería a ver, que quizá al saber que ya no era un huésped bienvenido en mi casa se iría, pero estaba equivocado. Sólo dos días mi gato estuvo tranquilo y no había indicios del duende. Pero al tercero, y a pesar de que mi mascota estaba acostada en el sillón, me topé con la criatura, que me esperaba sentado en mi cama. Al verlo me petrifiqué, pero pude analizar mejor sus rasgos. Era horrible, parecía estar deformado. Era muy delgado y creí que sus huesos (si es que tiene) se romperían o se le saldrían de la piel. Lo único que hizo fue saludarme y salir corriendo.

Desde ese entonces siempre me visita a mi cuarto, no me habla ni yo a él. Desconozco si es malo o bueno, sólo agitamos las manos en forma de saludo y él se va, sin hacer ruido alguno.