Independizarte… ¿necesidad o capricho?

En la vida de todo joven llega ese momento en el que nos pasa por la cabeza el querer mudarnos de la casa de nuestros padres y comenzar a vivir una vida por nuestra cuenta. Pero muchas veces este pensamiento es producto de un capricho tras alguna discusión con algún miembro de tu familia. Hoy un amigo me llamó para acompañarlo a una venta de sofá camas y fue ahí donde me contó que ya estaba harto de sus padres y todo lo que le hacían hacer, por eso hoy quiero compartirles lo que me dijo y cómo era una respuesta ilógica. No sé qué piensan muchos de los que se quieren salir del nido paternal, a veces pienso que creen que es algo muy fácil, la libertad y todo eso, pero vaya que están muy equivocados. A continuación escribiré la frase que me dijo, seguida de lo que pienso o algunos comentarios que le hice.

“Ya estoy harto de que mi mamá me esté molestando con que recoja mi cuarto, que está muy tirado, que qué van a decir las visitas. Muy mi cuarto ¿no? Que me deje en paz”. Ok, tiene razón, muy su cuarto. Pero cuando vives solo deja de ser sólo tu cuarto, ahora debes limpiar todo un departamento o casa, en la cual seguramente harás fiestas, tras las cuales quedará un desorden por todos lados. Además recibirás visitas, por lo que dudo mucho que desees que vean tu lugar todo sucio, así que seguramente te pondrás a limpiar, sobre todo si se trata de tu novio o novia o la persona que te gusta y tratas de conquistar. Así que es un comentario bastante incongruente.

Las obligaciones que tienes en casa de tus padres, así como los favores que te piden no se comparan con lo que tendrás que hacer por ti mismo ya como un joven independiente. Las obligaciones se incrementarán al doble o al triple. Si te molestabas cuando te mandaban a la tienda, viviendo solo tendrás que ir a hacer tu mandado o a comprarte las cosas que se te antojen. Si te molestaba limpiar el baño, ahora tendrás que hacerlo si no quieres que se apeste todo.

“Ya no soporto tener que ir a las reuniones familiares, cuando viva solo ya nadie me podrá decir qué hacer”. Efectivamente, ya nadie le dirá qué hacer, él será dueño de sus acciones, las cuales tendrán consecuencias buenas o malas. Al igual que sus padres deben aceptar que sus reglas ya no aplican fuera de su casa, el nuevo independiente también debe aceptar que ya no podrá pedirles que le presten dinero, que lo apoyen comprándole algo, etc. Es algo justo. Hablando sobre ya no ver a la familia, en efecto, los primeros días de libertad saben a gloria, no te importa nada, pero la soledad llega en el momento menos esperado y pasados algunos meses sentirás la necesidad de ver a tus padres, hermanos, tíos, sobrinos, a quien sea para volver a sentir el calor familiar.

¿Capricho o necesidad? Hay que saber identificar cuándo es nuestro momento para independizarnos y no cometer un error que nos hará volver con la cola entre las patas a la casa de nuestros padres.