Enseña a tus hijos a ser saludables

El fin de semana pasado fui a una fiesta para niños, estábamos festejando a mi sobrino y le contrataron un inflable, brincolín, taquizas, jarras de agua de sabores y refrescos. Mientras muchos de los pequeños presentes brincaban y jugaban, veía como mi sobrino comía y comía tacos, como si no hubiera mañana, así que le comenté a mi tía si era normal que comiera de esa manera. “Sí, se la pasa come y come, no hay quien lo pare”, me contestó. Le dije que tuviera cuidado, pues ya tenía sobrepeso el niño y a la larga eso le podría traer graves consecuencias a su salud, como padecer diabetes o incluso sufrir un ataque al corazón a temprana edad. Pero no me hizo caso, por eso hoy quiero compartirles algunos consejos para que enseñen a sus hijos a ser saludables desde pequeños, para que esto se convierta en un hábito y lo mantengan cuando sean ya mayores.

Lo primero que deben meterse en la cabeza es que ustedes como padres son la principal referencia de sus hijos. Ellos seguirán su ejemplo y tratarán de imitarlos en algunas de las cosas que hagan en su día a día, así que si los ven sentados en el sillón comiendo palomitas mientras ven una película, pues creerán que eso es lo que se hace normalmente. Por eso traten de hacer ejercicio, después invitar a sus hijos para que los acompañen, así se divertirán y pasarán un rato en familia. Salgan a correr, llévalos contigo al gimnasio o hagan ejercicios caseros. También es importante que los vean comer sano y que se den cuenta que en casa hay comida saludable. Si los menores observan a sus padres y hermanos disfrutar de un buen plato de verduras, quizá se les antoje y pidan un plato.

Nunca traten de forzar a sus hijos a que hagan algo que no quieren, lo que deben hacer es motivarlos poco a poco o infundirles la idea sutilmente, sin que se den cuenta que le están vendiendo algo que les quitará muchos de sus gustos, como son los dulces, azúcares y grasas. Explíquenles por qué ustedes comen de cierta forma, cómo les ayuda en su cuero y quizá hacer algunas analogías con los superhéroes o personajes favoritos de sus hijos. Un ejemplo podría ser: “Yo como verduras para poder entrenar, como lo hizo Batman antes de usar su traje”, y a partir de ahí comenzar una plática del pasado del Murciélago, quien se fue a entrenar para poder salvar su ciudad y poder vengar la muerte de sus padres. Pero si usan frases como: “Come verduras porque si no vas a ver” o “Debes hacer ejercicio para no estar gordo”, nunca los motivarán, sólo los asustarán o en su cerebro será una orden y terminarán haciendo todo lo contrario.

Todos los niños son diferentes y reaccionaran de distintas formas a las enseñanzas que quieras fomentarles sobre su salud, por lo que es mejor que vayas a paso lento pero seguro para que puedan en un futuro disfrutar de su vida plenamente. No los fuerces, chantajees o amenaces, lo único que provocarás es que aborrezcan cada una de las cosas que les tratas de enseñar.