Poemas


Por César Arístides

Desfiladero

El día es vidrio arrogante
tulipán en la ventisca
acaso consternado
ante el rumbo de la duda
con la pena en liviandad
medita su decoro
soledad en nervadura
abejorros y dramas joviales
rodean los caseríos
arboledas insomnes

Harto de sí
el día rubicundo
mira desidioso
el paisaje inconsolable
mojado por la claridad

El día es bordo nocturno
revoloteo escabroso
que nadie percibe
no por necio batir
o lejano escondrijo
sino por ansia de traslado
enferma de torrentes
candiles y juramentos
vacuidad chamuscada
mordaz en fangales
pedestales quebrados
y tenacidad de búhos
avistan el vuelo
de rencores y urracas
confinados al secreto
preclaro en la fogata

La parsimonia vieja
es hosco brebaje
y en la saciedad
cuernos sibilantes
rompen el tejado
halan la nube
moluscos petrosos
sus púas pulsantes
devastan confines
hados y dignidades
mas hoy el cielo negro
es férvida espiral
milagro rendido
mecido en los astros

Fiel a la arboleda
cobija el camino
gozoso destello
otorga su pálpito
horda azarosa en vitrales
vigila el paso desposeído
respira el destierro
raíces oxidadas
adornan el desfiladero

En esta gallardía intoxicada
asunción de lo inaudito
sopla una gracia sutil
celo de mártires y cornejas
alma tangible
en muros cuarteados
hacha furtiva
laude lumínica
lomo de mula macabra
son peregrinación
nervios y pedrería
lengua de ahorcado
y constelaciones
tientan en póstigos
barrancos humildes.

Férvidas

Qué cráteres y vórtices tan límpidos
caléndulas que a pródigos y a lívidos
tus léperas esféricas sin tímidos
escrúpulos das mágica y tus ríspidos

o túneles bien próvidos mi esófago
las glándulas y fórmulas de zángano
pornógrafo y más pérfido dipsómano
sacúdenlo tus rótulas y estómago

Las médulas e intrínsecas películas
de hálitos y tuétanos acíbares
das lánguida en eróticos furúnculos

magnánimos las férvidas clavículas
tus ínferos los máximos almíbares
y el bálsamo narcótico en tus círculos.