Conspiratio 01

El deber estricto de las sociedades temporales es construir una ciudad en donde el hombre no esté constantemente confrontado con la abrupta roca de la esperanza teologal. Es inhumano imponer al común de la gente un heroísmo cotidiano. La ciudad terrestre debe sustituir nuestros esfuerzos hacia la esperanza final. Más aún, la esperanza terrestre debería ser como la imagen, la sombra de la esperanza divina, como una participación de la bondad de Dios mismo […] Un mundo en el que todos los días se necesita de la escarpadura abrupta de la esperanza teologal para sostener al hombre que quiere hacer vivir a sus hijos, es un mundo satánico.
Charles Moeller

 

EDITORIAL

 

EL LUGAR DE LA UTOPÍA

El galeón de manila
Tomás Calvillo

La tierra como el cielo
Roberto Ochoa

Elogio de la impureza
Rafael Jiménez Cataño

Caleidoscopio
Eduardo Garza Cuéllar

Doulos-Oukon
Patricia Gutiérrez-Otero

 

RÍOS AL NORTE DEL FUTURO

El pricipio del fin
Iván Illich, conversación con David Cayley

Esperanza y crédito
Gabriel Zaid

El retorno de los saberes de subsistencia
Jean Robert

La esperanza y el crimen
Juan José Pedraza, conversación con Eduardo Garza y Javier Sicilia

Sigo a Steiner
Pablo Soler Frost

Diálogos con la esperanza
Jorge Traslosheros

 

EL UMBRAL DEL ESPEJO

El dios que baila
Pedro Bonnin

Opiniones de un payaso
Juan Manuel Escamilla

Metafílmica de Oteka
Javier Ortiz Tirado Kelly

 

POEMAS

Javier Sicilia

 

La esperanza es un alimento demasiado suave para los ambiciosos, los amenazaría con enternecerles el corazón. El mundo moderno no tiene tiempo para esperar ni para amar ni para soñar. En su lugar esperan los pobres, exactamente como los santos aman y expían por nosotros. Así como las viejas obreras guardan el secreto de ciertas puntadas de encaje que las máquinas mecánicas nunca logran imitar, la tradición de la humilde esperanza está entre las manos del pobre.
Georges Bernanos