¿Quién podría asombrarse de que Simone Weil se haya refugiado en las fábricas y haya querido compartir la suerte de los más humildes? Cuando una sociedad corre irresistiblemente hacia la mentira, el único consuelo de un corazón noble es rechazar los privilegios.
Conspiratio 03
¿Quién podría asombrarse de que Simone Weil se haya refugiado en las fábricas y haya querido compartir la suerte de los más humildes? Cuando una sociedad corre irresistiblemente hacia la mentira, el único consuelo de un corazón noble es rechazar los privilegios.
Albert Camus
EDITORIAL
EL LUGAR DE LA UTOPÍA
El galeón de Manila
Tomás Calvillo
La tierra como el cielo
Roberto Ochoa
Elogio de la impureza
Rafael Jiménez Cataño
Caleidoscopio
Eduardo Garza Cuéllar
RíOS AL NORTE DEL FUTURO
El catarismo y el bien. Carta a Deodato Roché
Simone Weil
El bautismo y las márgenes
Simone Weil
La clave mística de Simone Weil
Javier Sicilia
Sufrimiento y acción. Las críticas de Levinas a Weil
Jorge Medina
La cuestión social en Simone Weil
María Luisa Aspe Armella
“Echar raíces”: notas marginales
Luis Xavier López Farjeat
El concepto de La fuente griega en Simone Weil
Virginia Aspe Armella
Simone Weil, una respuesta a Unabomber
Lee Hoinacki
EL UMBRAL DEL ESPEJO
El dios que baila
Pedro Bonnin
Opiniones de un payaso
Juan Manuel Escamilla
Metafílmica de Oteka
Javier Ortiz Tirado
Lector peregrino
Iban de León
POEMAS
Poemas
Francisco Torres Córdova
Simone Weil es un Ezequiel o un Isaías femenino. Sin la fe, y las reservas que implica e impone, habría sido de una ambición desenfrenada.
Cioran