Aquel Día en Manchuria

Hace unos días  regresamos de un gran viaje al lejano oriente donde pasamos cuatro meses viajando en tierra, mar y aire descubriendo los magníficos paisajes que caracterizan a la región mas lejana del mundo para aquellos quienes vivimos en el continente americano, una región que me atrevo a decir, puede ser la mas hermosa del mundo. Sin embargo, la experiencia más grande que tuve no estuvo relacionada con los hermosos paisajes sino con una persona a la que conocí.

El incidente sucedió  mientras estaba en un bar en Japón donde conocí a una mujer bastante hermosa de tipo asiático, sin embargo había algo que le distinguía de las demás en sus modos. Poco tiempo más tarde,  termine entablado en una larga conversación con ella ya que hablaba un excelente inglés, aunque con un toque británico haciéndole sonar como aquellas personas de la antigua Berma.

La conversación fue tan buena que nos vimos varios días posterior a aquella noche en Tokio hasta que al final me invito a viajar con ella a su país natal  -China- un país del que había acabado de regresar ya que fue ahí donde comenzó toda mi odisea. Por alguna razón asumí que ella era de Bejín cuando la realidad era muy distinta  ya que esta mujer era de la distante provincia de Manchuria, el ultimo territorio chino para el norte donde tiene una gran frontera con Rusia, Mongolia  y Corea del Norte además de ser  de los cordones montañosos más hermosos de Asia, algo que había escuchado sin embargo, nunca imagine que seria tan pintoresco como lo fue en verdad.

El único y más grande problema era el que no sabio como habíamos de llegar ahí, debido a que mi geografía no es tan mala y sabia de antemano que el lugar era bastante remoto.  Para esto ella me respondió que no me preocupara y que fuera a mi hotel  donde me recogería en dos horas.

Dicho y hecho, dos horas más tarde estaba una limosina afuera de mi hotel donde me estaba esperando mi extraña acompañante. Tras haberme recogido, nos trasladamos a un aeropuerto que no era por el que había llegado sino uno muy pequeño pata vuelos privados.

Naturalmente ahí nos esperaba un jet privado de tamaño grande que nos traslado de Japón a Manchuria.

Del aeropuerto fuimos trasladados a un viejo  y extraño palacio con numerosos jardines y balcones todos viendo hacia montañas nevadas y lagos llenos de vida silvestre lo que causaba una atmosfera especial y muy difícil de describir apropiadamente.

Había visto en numerosas ocasiones paisajes montañosos antes, y muy hermosos,  sin embargo Asia tiene un toque muy distinto, un toque que solo podría describir como más espiritual, donde las raíces se sienten y el viento habla.

Pase ahí cinco días, probablemente los mejores que he pasado en mucho tiempo y que jamás se me olvidaran.